LA VENIDA DEL AMADO

                                                      VOZ DEL AMADO:

Mecida por suave brisa,

quise encontrar a mi amada.

Oí el rumor de la alondra,

Pisé  la hierba mojada.


Pétalos sus ojos son,

claros como verdes prados.

El fuego de sus mejillas

Destila aroma de nardos.



Por valles y collados,

vagando por estériles llanuras,

Anhelando tus huellas,

cantando tus hermosuras.
 

Pero en llegar la noche,

me distraje al mirar la luna llena;

de vanidad henchida,

me pareció posible,

ser  bella como pálida azucena.

 

Lacónicas cadenas,

pesadas de tristezas me adolecen.

No logrando alcanzarte,

sin poder merecerte,

crueles soledades se entretejen.

VOZ DEL AMADO:

Amada de mi alma,

guiado de tu voz saldré a buscarte.

Y con mi brazo fuerte,

Lograré liberarte.

En nuestro vergel he de desposarte.

 

VOZ DE LA AMADA:

¡Amor de los amores!

Si indigna desde el vientre de mi madre,

acaricié la tierra,

sentí latir la vida,

como la débil flor que al sol se abre.

 

Pero en llegar la noche,

sentí terror de ver mi voz sesgada.

Con pasos silenciosos,

Y sonrisa quebrada,

noté apagar en mi pecho una llama.

 

 

El frío me consume,

en medio de naciones enemigas.

Anhelo tus consuelos,

tu tacto  es medicina,

que cicatriza y sana mis heridas.

 

VOZ DEL AMADO:

¡Lucero de mis sueños!

Escrito está tu nombre en mis entrañas.

Dame tu blanca mano,

ya no andarás errada.

La bendición será nuestra morada.

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