Las generaciones cambian mucho entre ellas, en unos pocos años podemos comprobar si vivimos un poco que las formas de vestir, pensar o divertirse son muy diferentes. Esto mismo ocurre con los maridos o mejor dicho con los hombres en general. Hemos pasado de ver a nuestros padres y/o abuelos con sus camisetas interiores de tirantes, sus barrigas cerveceras y su puro o cigarrillo; a los hombres de vestimenta y barba casual, muy "cool" osea "fashion" que hacen deporte y cuidan su alimentación. Hemos trascendido el refrán «el hombre como el oso cuanto más pelo más hermoso», hacia los hombres conocedores de las últimas técnicas en la depilación definitiva.
Los hombres de antes gustaban de hartarse a comer manitas de cerdo, morcillas o callos; hoy prefieren el sushi, los kebab o las hamburguesas.
Y además existe en los últimos años una nueva clase de esposos; me refiero a los maridos frikis. Ellos mismos se hacen llamar así y se reconocen entre la multitud. Los maridos frikis no hacen zaping buscando la película con más tiros en emisión como hacían nuestros padres (tipo Harry el sucio) porque a ellos lo que más les divierte es jugar a videojuegos online con sus camaradas. Se ponen un pinganillo como los teleoperadores y empiezan sus batallitas. Si quieres escuchar la felicidad tan sólo pon el oído cuando están jugando y verás cuanta risa y complicidad...
Los maridos frikis se ponen muy contentos cuando estrenan películas de star war, superhéroes y extraterrestres,pero sobre todo cuando sacan un nuevo videojuego de los que son seguidores. Nunca quedan para jugar al mus, póker o dominó, pero si hacen reuniones para desarrollar un juego de roll. Hay muchos niveles y tipos de maridos frikis: los hay que les gusta el comic, la fantasía, ilustraciones, cine, muñequitos, juegos de mesa, youtubers, series, libros, música y por supuesto videojuegos.
Me tiene intrigado este cambio generacional tan espectacular; la tecnología y la globalización nos ha caído encima como un gran gigante que nos atrae a todos hacia èl. Por favor queridos maridos frikis...No nos descuiden.
Las irreflexiones que aparecen en mi cabeza como un correo electrónico que nadie esperaba, las tengo que plasmar en algún sitio. Compártelas conmigo, si tienes ganas.
sábado, 18 de febrero de 2017
Las consecuencias de tener un marido moderno
viernes, 3 de febrero de 2017
Reflexión
La vida es simplemente la preparación a la muerte, sólo que en esta prueba el examen es sorpresa. No se sabe cuando llega ni en qué lugar.
Pero entonces, ¿Porqué estamos tan lejos de nuestro propósito? ¿Porqué dar vueltas y más vueltas divagando en tonterías y extravagancias mientras el sentido de la verdad se nos pierde como un conejo blanco? Olvidamos lo fundamental y quedamos hipnotizados por los encantadores de almas que entretienen nuestra racionalidad con espectáculos absurdos. Mientras... la niebla de sus hechizos enturbia nuestra visión y ya no podemos vernos a nosotros ni ver a los demás. Por eso pensamos erróneamente que somos perfectos, nos engañamos y creemos al otro un títere de nuestros intereses, un ser puesto ahí para alegrarnos o fastidiarnos según le toque en la tómbola de nuestra propia estupidez. Y así, en esta visión nublada dejamos caer los granos de arena que señalan el día del examen final. ¿Qué hemos hecho mientras tanto? ¿Y qué quedará de ello? Cuando ardan al crisol nuestras acciones... ¿Quedará alguna brizna de oro?
domingo, 8 de enero de 2017
DEBATIR EL AIRE
Me sorprende lo absurda que llega a ser mi generación. Tenemos más estudios que nuestros antepasados, gozamos de un acceso vertiginoso a la información; pero carecemos de algo fundamental para el desarrollo intelectual... me refiero al sentido común. Hoy, queremos ser tan conciliadores con todo el mundo y considerar cualquier tipo de opinión o pensamiento particular que se nos olvida que quizás pueda darse la virtud o el vicio de tener no tener para nada razón. Es decir, estar en un error, equivocado, a oscuras, confundido y perdido. Todo estas palabras han sido sustituidas en nuestro vocabulario por conceptos como tu verdad, mi verdad, si no hace daños a nadie, a mi no me molesta.... por ello podemos ver a nuestro vecino hacer el ridículo supinamente tatuando en su pechera donde antaño crecieran frondosos rizos pelirrojos, una camada de pekineses y darles con toda sinceridad la enhorabuena.
Pienso en estas cosas especialmente cuando en mi ciudad ha ocurrido algo que lo ejemplifica a la perfección. Hasta donde sé, unos señores desconocidos quieren hacer un show en uno de nuestros teatros; como no los conoce ni el de la taquilla deciden astutamente llevar a cabo una estratagema muy barata y que les dará popularidad; para ello publican un montaje fotográfico con la imagen de nuestra patrona (que no merece ser mencionada con asuntos tan bajos) en cuyo rostro han cambiado el verdadero por el de unos políticos americanos. Esta imagen inmediatamente conmociona la ciudad, unos nos damos por agraviados y otros por complacidos. Particularmente, habría deseado que todos mis paisanos hubiéramos continuado ignorando a los susodichos actores, pero no fue así. Unos protestamos, otros (muchos a mi pesar) pagaron. Pero lo que me da que pensar no es este burdo intento de sacar provecho ridiculizando lo más intimo de nuestros corazones, más me indigna comprobar que los cartageneros no tenemos claro lo que está bien o mal, no sabemos decir «ha sido un error», «se han equivocado»... no comprendo como días después veo a mis propios vecinos debatiendo en la televisión local si la publicidad de esta compañía de teatro estuvo bien o estuvo mal. Querido cartagenero, puedo comprender que no teniendo afecto ni cariño por nuestra patrona no te sientas afectado por estos señores que a falta de talento deben recurrir a engaños; pero por favor no insultes nuestra inteligencia diciendo que la libertad de opinión hace válidos estos tristes recursos. Que alguien que ni siquiera conoce, ama, respeta nuestra ciudad quiera sacarnos las perricas riéndose de nuestra tradición, nuestra religión y de nuestra madre no está bien querido cartagenero guay, por mucho que quieras darle la razón a todo tipo de patrañas para continuar engañándote con que todo es verdad. Decir lo que a uno le venga en gana para sacar beneficio no es libertad de opinión es manipulación. Mostrar lo que uno quiera porque sí, ofendiendo la sensibilidad de otros seres humanos está mal y es una falta de respeto. La sensibilidad de las personas y sobre todo de los niños es un valor a proteger por mucho que suene anticuado y carca es la pura verdad que va más allá de lo que queda bien o queda mal. Y por último, querido cartagenero que disfrutas escuchando tu propia opinión bienqueda en televisión pero que no profundizas en absoluto en la vida, es como si sólo pudieras beber la espuma de la cerveza y no ir a más. Desearía decirte que el hecho de que tú hayas tirado la toalla en la emocionante búsqueda de lo verdadero no significa que esta no exista.