mar y cielo

viernes, 20 de diciembre de 2019

No dejes morir el mar

Porque he nacido en el mar 
Pude contemplar sirenas
 Caminar sobre la  espuma
Y Beber  la luna llena.

Entrelazar mis cabellos
Con poseidoneas doradas
Acariciar caracolas 
Entre mareas tempranas.

Suspirar en los destellos
Del atardecer profundo
Cuya luz anaranjada
Se pierde en un mar oscuro.

Bajo un espejo de plata 
Surcar rutas submarinas
Besar la sal que derraman
Las corrientes cristalinas.

No dejes morir al mar,
No dejes morir su alma
abandonar sus mareas
Los seres que cuida y guarda .

Mudos, sordos , cabizbajos
Mueren los peces del mar
Dejan un rastro de sangre
Sobre lienzos de cristal.

Dicen que es culpa de todos
Que el mar se acabe muriendo
Pero mi alma se apaga 
Al vaivén de sus lamentos.

Es cuestión de sacrificio
Que todos hemos de hacer
Para que vuelva la vida
En el mar a renacer.

No dejes morir el mar,
Porque está en nuestra conciencia
Que los hijos de este siglo
Aprendan de la experiencia.

Quisimos ver horizontes
Plenos de prosperidad
Pero solo hemos hallado
Paisajes de soledad.

Porque he nacido en la mar
Quiero morir cerca de ella
Suspirar de su fragancia
Contemplando las estrellas.

No dejes pasar la vida
Con temor y ambigüedad
Cada momento es historia
Que jamás regresará .

Marinero! ya no hay sendas,
Que transcurran por el mar
Sólo  lágrimas saladas
Por sus hijos, que no están .

Si del mar llegó  la vida,
Vendrá la muerte quizás?
Construyamos los cimientos
Para un nuevo caminar.

Porque he nacido en el mar 
Pude contemplar sirenas
 Caminar sobre la  espuma
Y Beber  la luna llena.


Tendida sobre la arena
Bajo un sol crepuscular,
Vi mil destellos rosados
Brillando sobre la mar.

Con el rumor de las olas,
La tibieza de su espuma
La superficie del agua
Se tornaba de aceituna.

Sí una parte de tu alma
Sientes que hoy se derrumba,
Al contemplar que las olas
Cargan tristeza y penumbra
No dejes morir el mar.

Sí has contemplado su espejo
Para olvidar tu tristeza
Y conmovido en destellos
Te ha entregado su belleza
No dejes morir el mar.

Sí  ha acariciado tu cuerpo
Con blancas perlas de sal,
Arrancando en su frescura
La pureza del cristal,
No dejes morir el mar.


Poema para José Antonio

Los sueños qué soñaste ayer
Se pintan de tizas blancas
De travesuras de niños
Y de risueñas mañanas.

Los sueños qué soñaste ayer
Son azules y brillantes 
Suenan al son de los Beatles
En el cielo con diamantes.

Libres, sin límites vuelan,
No conocen de barreras.
Esos sueños hoy perduran, 
En las aulas de una escuela.
 
Los sueños qué sueñes hoy
Qué sean suaves y tiernos ,
Cómo cerditos rosados,
Cómo cometas al viento.

Qué tengan aroma a mar,
Pellizcos de  luna llena,
Melodías infinitas,
Caricias de fina arena.

El caminar no termina
Porque cambiemos de senda,
Sólo cambian los paisajes,
Mas no el sol que nos calienta.

Sí la amistad es un puente,
Sí un instante se hace eterno,
Entrelazados y unidos,
Perdurarán nuestros sueños.







Para Julia

Para encontrar tu sonrisa
He de volver al lugar
Donde nacen las palabras,
Donde se aprende a soñar.

Para encontrar tu mirada
He de seguir otras sendas,
Hacia horizontes tranquilos
Hacia veredas serenas.

Tus huellas dejas, amiga,
Sobre caminos de plata
Vas perfumando la brisa
Con el río de tu alma.

Atrás quedaron los días
De pasillos fragorosos ,
Acaricia las mañanas
Con susurros perezosos.

Para encontrar tu figura
Deberé hallar melodías
Tejidas en tu cintura
Con suspiros de Argentina.

El amor es como el tango,
Te abraza con suavidad
Pues Tiene miedo a oprimirte
Y que no puedas volar.

La música como la vida,
Suena un instante fugaz,
Y un segundo es infinito,
Si aprendiste como amar.

Danza en la pista del mundo,
Nunca dejes de soñar,
Que en el vaivén de los sueños
Te encontraré sin dudar.



jueves, 19 de diciembre de 2019

CARTA PARA UNA GRAN AMIGA


Querida amiga, he querido escribir esta carta para darte las gracias.
Llevo bastantes años a tu lado y aún no me canso de tu presencia, de albergar tu aliento ardiente en mis entrañas, de contemplar tantas maravillas... como bandadas de aves surcando el atardecer, un viento suave meciendo las frágiles ramas, el sol derramando sus bellas tonalidades sobre un lienzo planetario. Me acostumbré cada día a muchos de esos milagros: el aire buscando hueco en mi pecho para irradiar su esencia; la frescura del agua besando pétalos de flor; grises nubes perfumando la tierra con el aroma del cielo.
Este teatro único y efímero, desarrolla un papel que a mí me toca; en él permanezco, me fatigo, me hundo, casi pareciera que desaparezco, aunque luego me vuelvo a elevar hasta flotar en un suave éter. Este papel, me ha hecho pensar en los otros papeles, de mis compañeros de reparto y dándome cuenta de la fragilidad que albergas, mi dulce amiga; me hago consciente de que tan solo brillas cuando te alcanza un instante de amor. ¡Si! Amiga mía, el amor es el tinte que colorea todos los papeles y actos de tu representación. Para poder saltar contigo de la mano hacia paisajes imperecederos.
Cuando la hermana muerte roce nuestros labios, quiero decir adiós como quien va de viaje. Ya te imagino, preparando la sala para poder contemplar juntas la película filmada.
Querida vida, espero haberte cuidado lo suficiente… porque… sólo se vive una vez.