Quisiera que mi voz desafiante,
Clamara con ardor bajo tu yugo,
Mirando sin temor a los verdugos,
Cual regio caballero venerante.
Mas bien tu sabes que no soy valiente,
Que tiemblo y mi sudor es alcalino,
Albergo rencores y soy mezquino,
Y que no sé entender tu tez doliente.
Insistes en perder esta partida,
Apuestas por quién tu amor no merece,
Desposas mi alma frágil con tu vida.
Contra todo pronóstico acontece,
Contempló yacer a la muerte herida,
Y a todos nuestros enemigos vences.
Las irreflexiones que aparecen en mi cabeza como un correo electrónico que nadie esperaba, las tengo que plasmar en algún sitio. Compártelas conmigo, si tienes ganas.
jueves, 12 de enero de 2012
EN UN BALCÓN DE PAPEL
Desde un balcón de papel,
Puedo comprender el mundo,
Analizando la historia,
Y preludiando el futuro.
Entre esas cuatro paredes,
Con la hendidura de frente,
No siento miedo a soñar,
Y me atrevo a ser valiente.
Qué sencillez observar,
En mi balcón escondida,
Cómo van y vienen hombres,
Con historias a medida.
Llevan llanto tras la piel,
Y sonrisa en el semblante,
Unos guardan dulce miel,
Otros daño agudizante.
Puedo comprender el mundo,
Analizando la historia,
Y preludiando el futuro.
Entre esas cuatro paredes,
Con la hendidura de frente,
No siento miedo a soñar,
Y me atrevo a ser valiente.
Qué sencillez observar,
En mi balcón escondida,
Cómo van y vienen hombres,
Con historias a medida.
Llevan llanto tras la piel,
Y sonrisa en el semblante,
Unos guardan dulce miel,
Otros daño agudizante.
ECOS DE TUS VERSOS
Ecos de tus versos voy buscando,
Entre los nidos de los oropeles,
En el dulce aroma de los vergeles,
Tú voz en mi sentir está tornando.
Es cierto que pensamos diferente,
Ambos buscamos luz entre las sombras,
anhelos de quién en amor nos nombra,
distinto fue tu caminar sufriente.
El grito desbordante de tu alma,
Marcó Su huella sobre la mañana,
Remueve las entrañas de la tierra.
Para brotar cual manantial en calma,
Asoma la alegría en tu ventana,
Y luce la belleza de la sierra.
Entre los nidos de los oropeles,
En el dulce aroma de los vergeles,
Tú voz en mi sentir está tornando.
Es cierto que pensamos diferente,
Ambos buscamos luz entre las sombras,
anhelos de quién en amor nos nombra,
distinto fue tu caminar sufriente.
El grito desbordante de tu alma,
Marcó Su huella sobre la mañana,
Remueve las entrañas de la tierra.
Para brotar cual manantial en calma,
Asoma la alegría en tu ventana,
Y luce la belleza de la sierra.
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