mar y cielo

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martes, 6 de septiembre de 2011

CARTA A NINGUNA PARTE

ENTRELAZADAS   MAREAS   BARADAS y   HONDAS.
Con la edad he aprendido que las personas que se han adentrado en el fondo del corazón, nunca lo abandonan del todo aunque pasen muchos años; ya pudiera ser familia, amigos o como ahora mismo expongo antiguos amores.  Ni yo misma entiendo la finalidad de esta carta , si no es la de expresar que hay heridas en el alma que no llegan a cicatrizar, sin armar dramas ni soniloquios amargos y es que es lo natural en la persona.
En este caso hay ídeas, sentimientos que he guardado dentro y pasado tanto tiempo necesito contar, sacar y compartir ya que al menos el que fue mi primer amor nunca lo  escuchó.
Como que fue el primero en decirme te quiero; en romper mi corazón y el único que lo logró.
Gracias a él supe lo que era el desgarro profundo del desamor y pienso amigos que es de agradecer pues es puro sentimiento el amor no correspondido.
Que recuerdo a su familia, a sus seres queridos; en especial a su madre que siempre fue tan buena conmigo y con el tiempo he comprendido la magnitud de su sacrificio.
Que también lo recuerdo a él con frecuencia, con cariño, me pregunto cómo será su trabajo y si vivirá tranquilo, si será padre o quizás no; he imagino a sus sobrinos.
Cuando pienso en cómo me porté, me avergüenzo de mí misma, fui cobarde, cruel, mezquina, irresponsable, inmadura; si acaso solo puedo hallar justificación en mi edad. Lamento haber puesto escusas tan malas para amparar mi cobardía. La auténtica verdad que no le dije es que siempre, desde el fondo de mi ser, anhelé un noviazgo puro y poco a poco me convencí de que era preciso renunciar a él; para tratar de ser coherente conmigo misma. El amor no puede fundamentarse en incoherencias porque se transforma en falso, soso, insípido, intragable al paladar más exigente. Preferí mutilar mi amor, como un combatiente de guerra a veces queda amputado de alguno de sus miembros. Pero de esta forma salvé su recuerdo para siempre. Aunque condenando el mio. Después atravesé una etapa  oscura de mi vida en la que hice  bastante el imbécil (porque no reconocerlo) y cometí más errores de los que debiera (algún día sabremos el porqué de todo).
No se si alguna vez pensará en mí, si seré motivo de burlas, de mofas o chascarrillo, no me importa (sobre todo porque no me voy a enterar). Muchas veces pensé en hablar con él o escribirle una explicación, un perdón, pero me pudo el temor de respuestas amargas cargadas de rencor.
Sin embargo es una pena, que lo más probable sea que nunca sabrás que lo siento, que me seguirá recordando como la mujer frívola a la que no importó tu dolor y nunca podrá intuir que aún me duele su sufrir, que siempre he pensado y pienso que es alguien especial, no por una cualidad u otra pues al final todos son rasgos superficiales de la persona; si no por su hermoso y sensible corazón.
La vida ha sido generosa conmigo, reconozco que he sufrido aunque también he sido feliz; y no sólo por el presente si no también por el tiempo vivido en el albor de la inocencia ancestral que trae a mi mente recuerdos de personas que aunque ya no están en mi vida siempre formarán parte de ella, en el recuerdo,  y no por dramas baratos de películas de sábado por la tarde si no porque es lo natural en el alma humana.

viernes, 2 de septiembre de 2011

PRIMI

En el balcónde tus ojos,
está la mar escondida
y prendida en tu mejilla
el paisaje de Castilla.

Con tus andares risueños,
vas rompiendo corazones
y dejas hechos jirones,
a todos los alcarreños.

Nunca ceses de soñar,
que el devenirde la vida,
muchos sueños cumplirá.

Bajo la distancia hostil
a cada momento pienso
que Lorena es un lucero
que brilla en el firmamento.


jueves, 1 de septiembre de 2011

NIÑA SIRENA

En un balcón de diamante,
coronado de azucenas,
sale la niña sirena,
con un aire agonizante.

Mira el cielo interrogante,
busca palacios de arena,
desliza sobre la almena
sus lagrimas de bramante.

No debes mostrar temor,
cuando se oculte el lucero,
y trae la noche el rumor.

En tus sueños un velero
conduce todo mi amor
eres lo que yo más quiero.


MAS QUE AMIGA

En el mes de los claveles
mayo florido y hermoso
nació una dulce mujer
con un corazón de oro.

Chulapa de los Madriles,
princesa de Torrejón,
baronesa de las Brisas,
reina de mi corazón.

Es tu valentía sincera,
lo que de tí más me gusta,
tu amor hacia los demás
y esque a tí nada te asusta.

Por eso quiero gritar,
con muchísima alegría
¡Viva mi comadre Laura
y viva la chuleria!

viernes, 19 de agosto de 2011

EL SEÑOR PEDRO

Si, estas líneas son para ti esposo; pero no pienses que te voy a poner a caldo o como dice la expresión  “A caer de un guindo”. Sólo voy a decir cosas bonitas como cuando éramos novios. ¿Y sabes porqué? Pues porque hay mucho bueno en ti que además nunca te digo. Y es que tú has hecho posible el equilibrio en mi vida. Cuando te conocí me hiciste creer que era capaz de cualquier cosa, sentir la chica más maravillosa del mundo y  que si te quería sería tu reina para siempre. Hoy veo que has sido fiel a tu palabra. Es cierto que nuestro castillo se ve tiznado a diario de rutina, problemas y muchas veces sacamos lo peor de cada uno. Pero a pesar de todo me siento muy afortunada de haber encontrado a alguien como tú. Cada sacrificio que has hecho por mí, lo llevo en mi corazón gravado a fuego. Renunciaste a ti mismo, tu comodidad e incluso tu forma de pensar  para vivir el amor verdadero conmigo que es el que se entrega simplemente porque se cree en él.
 Y eso que nadie te consideraría “un alma cándida” precisamente. 
Me siento orgullosa de ser tu mujer aunque a veces te juzgo muy duramente e incluso te exijo más de lo que desearías. Pero tenemos una familia por la que luchar, unos hijos que educar y por los que velar.
Desde que alcanzamos el más alto grado de compromiso que existe sobre la tierra, soy consciente de que los acontecimientos de la vida nos han endurecido y que nos ha costado un alto porcentaje de juventud, pero pienso que eso debe ser parte de vivir la plenitud: la vida es dolor, alegría y amor; las tres son necesarias para que el alma crezca.
Lo que más valoro de tu noble corazón (que ya he dicho que no voy a decir lo malo, aunque eso ya lo sabes tú de sobra) es tu lealtad a nuestra pequeña familia y tu fidelidad hacia mí, porque es algo que me haces sentir y soy consciente de tu sinceridad para conmigo.
He aprendido con la edad que el amor es la renuncia de uno mismo y espero que Dios me permita cumplir con los juramentos cometidos en esta vida.
Te ama y lleva en el corazón, tu esposa. 

UN GALAN DE LOS DE ANTES

Le conocí hace muchos años ya, en la pequeña urbanización costera en la que pasaba el verano con mi familia. Moreno, de ojos risueños, deseoso de comerse el mundo y encontrar una Julieta de mirada dulce que lo acompañara para siempre por los devaneos de la vida. Romántico como ningún otro hombre que haya  conocido e incondicional fan de Nino Bravo.
Nos hiciste pasar muy gratos momentos filosofeando sobre el verdadero amor y fuiste  un pretendiente como pocos, un galán de los de antes, poeta, trovador de luna llena, admirador secreto, orador de multitudes, nunca imaginaste el bien que le hacían tus cumplidos a mi pobre alma. Ahora me pesa el corazón por no habértelo dicho nunca.
A mi favor sólo diré, que además de que me encantaban tus piropos y cumplidos; cuando traté de aconsejarte del amor, lo hice de corazón aunque de sobra sé que no te gustó.
Te marchaste dejando un reguero de Dulcineas heridas por no haberte hecho saber que eras especial, inocente y dulce (aunque con un puntito de mala leche que una cosa no quita la otra).
Fuiste demasiado bueno para entender los entresijos de las almas humanas, las ironías, ni las traiciones; fuiste buen amigo, hermano e hijo. Ojala pudiera arrancar algo de consuelo de mis entrañas para tu pobre madre. Perdóname por las veces que no te tomé en serio, que no supe entender tu corazón herido de desilusión.  Hoy siento que no estuve a la altura de tus tan altas expectativas para conmigo. Te llevaré siempre  en mi corazón M.

sábado, 13 de agosto de 2011

HERMANAS

Cuando dos hermanos se encuentran por vez primera se produce una sacudida emocional en la cual cada uno asume su papel en el mundo y ambos comprenden que no han sido llamados a ser el centro del universo. Algo así debió pasarnos a mi hermana y a mí cuando nos conocimos, ella ya contaba seis primaveras cuando yo llegué para instalarme en el seno de la familia García. Sólo estábamos las dos y eso debió de hacernos observarnos concienzudamente. Nunca extrañé nada en ella, para mí era una hermana como cualquiera a pesar de que no hacía las mismas cosas que hacían las hermanas mayores de mis vecinos o primos. Era consciente de que mi hermana tenía una débil salud, desde luego, y que no jugaba con ella como lo hacía con otros niños pero me parecía la mejor hermana del mundo (aunque suene cursi). No montábamos juntas en bici ya que ella no podía andar, tampoco hacíamos de mamás y papás pues nunca comprendió ese tipo de juegos, pero hacíamos otras cosas divertidas como escuchar discos de vinilo durante horas, los pitufos, Enrique y Ana, Teresa Rabal eran nuestros favoritos; nos encantaban los cuentos y estar abrazaditas mientras la suave brisa cartagenera pasaba invadiendo cada rincón de la casa. Poco a poco fui descubriendo que, tal y como intuían las personas externas a nuestro búnker familiar, mi hermana no era igual a las demás y por eso seguramente todo el mundo la miraba por la calle cuando íbamos de paseo; ella era diferente, como una flor exótica y exquisita fuera de su hábitat. su perfume era el halo de inocencia que la envolvía y se contagiaba a quien quisiera absorber su fragancia que penetraba hasta lo más hondo del alma. Mucha gente rechazaba la belleza de esta flor peculiar como un animal enjaulado pudiera rechazar la libertad si se la ponen frente a sus narices, pero muchas otras se dejaron cautivar por ella.

Mi hermana no pertenecía a este mundo lleno de banalidades porque era auténtica y sencilla. Muchas veces, en mis terrores nocturnos ,que aún hoy me acechan, me acurrucaba sobre sus hombros, en la estrechez de su cama esperando que pasara la oscuridad de la noche y sintiéndome segura en su abrazo sin reproches.

Siempre la amé a mi manera, débil y llena de egoísmos personales, deseando protegerla como un quijote a su dama. Ella era el ideal de lo que es bello en el mundo y debe ser querido y protegido.

Durante bastante tiempo me pregunté porqué en el ocaso de su vida terrenal no pude atender a su auxilio como hubiera querido, pues yo acababa de dar a luz. Sentí que me desbordaban tantos acontecimientos, no podía ni quería asimilarlos pero venían con una fuerza desbordante. En poco menos de un año mi vida entera se tambaleaba agitando mi apacible estancia en la tierra e hiriendo mi corazón de forma irreversible. Pero el herir no es morir, no debemos olvidarlo.

Ahora sé que en sus últimos días Ana debía ser la única protagonista de su bella historia y no verse eclipsada por mojigatas como yo con aire de falsa beatitud. Mi orgullo de hermana abnegada se vio perjudicado en favor de un conocimiento más real y profundo de mi debilidad y mis limitaciones humanas. Ahora sé que pude ser mejor, pero aún así aprendí a amar y ser amada de forma gratuita por alguien más parecido a un ángel que a un ser humano.

Hoy en día veo por las calles, en ocasiones, personas enfermas y no puedo evitar emocionarme un poco; lo que más me conmueve es cuando veo un chico enfermito abrazado y cuidado por sus padres, se me saltan siempre algunas lágrimas. Pero no son de pena ni de lástima, es que puedo sentir a través de ellos la ternura de un amor tan profundo y auténtico que penetra a todos los rincones oscuros del alma, limpiando nuestras inmundicias y haciéndonos sentir que somos en parte seres celestiales y no sólo bestias razonables abocadas a las trivialidades.

Es triste ver como una sociedad que goza de comodidades inimaginables para nuestros ancestros, avances técnicos, médicos y con la posibilidad de asomarse al manantial de la historia para reflexionar y aprender, no proteja sin embargo a los más débiles. En nuestra cultura no se promueve el amor a los demás, tan sólo el amor a uno mismo individualista y raquítico, limitado a darse placer continuamente. Bajo la bandera de la filantropía nos adoctrinan para pensar que la vida, si no puedes hacer un crucero, no merece la pena ser vivida. Pues a esos que manipulan nuestra forma de pensar yo les digo que es mentira. Mi hermana jamás conoció ninguna capital europea y de los viajes familiares, no se puede decir que disfrutara mucho; no visitó nunca un spa y por supuesto no consiguió un título académico aunque fuera de un cursillo de hacer aviones de papel. Pero pasó su vida feliz, sabiéndose querida por su familia y respondiendo a este amor con mil cariños, ella multiplicaba el amor que recibía por muchos tantos por cientos.

La vida es para vivirla en plenitud, y eso no quiere decir que deba dar la vuelta al mundo en monopatín para sentirme pleno. Muchas veces las personas más sencillas son las más intensas, porque han desarrollado la capacidad de disfrutar cada instante mientras los pedantes de turno los observan con desprecio y planifican un nuevo ratico de felicidad. La felicidad no se sustenta con viajes, salidas y cenitas (cosa estupenda y a las que me encanta apuntarme siempre que puedo), se tiene siempre con uno, como decimos los españoles “a las duras y a las maduras”.

No dejemos que arranquen de nuestras insípidas vidas nada propensas al servicio y a la entrega (porque está innato en nuestra naturaleza), el jardín más hermoso que ha cultivado DIOS para nosotros, un jardín de preciosa fragancia y exquisitas flores celestiales.