Recuerdo una fina mano
que acariciaba mi pelo
y me decía te quiero.
El tiempo nunca se posa
sobre el dintel de la vida
mas mi corazón no olvida
la cicatriz que lo asola.
una cicatriz en paz
aunque la nostalgia emane
y una honda pena me invade
con su memoria tenaz.
Recuerdo una fina mano,
que acariciaba mi cara
y me decía te amo.
En mi espíritu retengo
cada detalle de ti,
el brillo de tus pupilas
la curva de tu nariz
la silueta de tu cuerpo,
tu manera de reir.
Todo es hermoso de tí,
Cuando el vaiven de la vida
me juega malas pasadas
hundiéndome en la rutina
del trabajo y de la casa.
mi alma susurra que un día,
bajo el calor de tu abrazo
me apretabas en tu pecho
y me gritabas te amo.
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