mar y cielo

viernes, 2 de septiembre de 2011

MIEDO NOCTURNO

Buscando el  sereno sueño,
de la oscuridad en calma,
un crepitar frío en el alma,
me está  tornando pequeño.

Abandonada esperanza,
las plegarias  son consuelo,
para el sofocante  anhelo,
veo sombras en fria danza.

Punzada, dolor, misterio inmenso,
traspasan la maraña de rutina,
inician pesadillas su descenso.

Podrá arrancar esta espina
el dueño del firmamento,
CRISTO junto a mi camina.


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