Buscando el sereno sueño,
de la oscuridad en calma,
un crepitar frío en el alma,
me está tornando pequeño.
Abandonada esperanza,
las plegarias son consuelo,
para el sofocante anhelo,
veo sombras en fria danza.
Punzada, dolor, misterio inmenso,
traspasan la maraña de rutina,
inician pesadillas su descenso.
Podrá arrancar esta espina
el dueño del firmamento,
CRISTO junto a mi camina.
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