ENTRELAZADAS MAREAS BARADAS y HONDAS.
Con la edad he aprendido que las personas que se han adentrado en el fondo del corazón, nunca lo abandonan del todo aunque pasen muchos años; ya pudiera ser familia, amigos o como ahora mismo expongo antiguos amores. Ni yo misma entiendo la finalidad de esta carta , si no es la de expresar que hay heridas en el alma que no llegan a cicatrizar, sin armar dramas ni soniloquios amargos y es que es lo natural en la persona.
En este caso hay ídeas, sentimientos que he guardado dentro y pasado tanto tiempo necesito contar, sacar y compartir ya que al menos el que fue mi primer amor nunca lo escuchó.
Como que fue el primero en decirme te quiero; en romper mi corazón y el único que lo logró.
Gracias a él supe lo que era el desgarro profundo del desamor y pienso amigos que es de agradecer pues es puro sentimiento el amor no correspondido.
Que recuerdo a su familia, a sus seres queridos; en especial a su madre que siempre fue tan buena conmigo y con el tiempo he comprendido la magnitud de su sacrificio.
Que también lo recuerdo a él con frecuencia, con cariño, me pregunto cómo será su trabajo y si vivirá tranquilo, si será padre o quizás no; he imagino a sus sobrinos.
Cuando pienso en cómo me porté, me avergüenzo de mí misma, fui cobarde, cruel, mezquina, irresponsable, inmadura; si acaso solo puedo hallar justificación en mi edad. Lamento haber puesto escusas tan malas para amparar mi cobardía. La auténtica verdad que no le dije es que siempre, desde el fondo de mi ser, anhelé un noviazgo puro y poco a poco me convencí de que era preciso renunciar a él; para tratar de ser coherente conmigo misma. El amor no puede fundamentarse en incoherencias porque se transforma en falso, soso, insípido, intragable al paladar más exigente. Preferí mutilar mi amor, como un combatiente de guerra a veces queda amputado de alguno de sus miembros. Pero de esta forma salvé su recuerdo para siempre. Aunque condenando el mio. Después atravesé una etapa oscura de mi vida en la que hice bastante el imbécil (porque no reconocerlo) y cometí más errores de los que debiera (algún día sabremos el porqué de todo).
No se si alguna vez pensará en mí, si seré motivo de burlas, de mofas o chascarrillo, no me importa (sobre todo porque no me voy a enterar). Muchas veces pensé en hablar con él o escribirle una explicación, un perdón, pero me pudo el temor de respuestas amargas cargadas de rencor.
Sin embargo es una pena, que lo más probable sea que nunca sabrás que lo siento, que me seguirá recordando como la mujer frívola a la que no importó tu dolor y nunca podrá intuir que aún me duele su sufrir, que siempre he pensado y pienso que es alguien especial, no por una cualidad u otra pues al final todos son rasgos superficiales de la persona; si no por su hermoso y sensible corazón.
La vida ha sido generosa conmigo, reconozco que he sufrido aunque también he sido feliz; y no sólo por el presente si no también por el tiempo vivido en el albor de la inocencia ancestral que trae a mi mente recuerdos de personas que aunque ya no están en mi vida siempre formarán parte de ella, en el recuerdo, y no por dramas baratos de películas de sábado por la tarde si no porque es lo natural en el alma humana.
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