mar y cielo

martes, 13 de septiembre de 2011

FUNDAMENTOS DEL EMPANAMIENTO ISABELINO

Esto si que es desnudar el alma sin lugar a dudas. Empezaré confensando que de pequeña nunca sospeché de un estado extraño en mí. Tenía amigas y eso, aunque siempre fui un poco insegura igual que ahora. Sin embargo al llegar a la adolescencia, me fijé en que los demás soltaban breves risitas ante mis comentarios a destiempo y me decían "Isa eres única"; ni que decir tiene que no comprendía porque yo era única sino cada individuo como persona en sí mismo, pero así quedaba la cosa. Pronto empezó a molestarme, porque intuía que esa frasecita ligada a la risita implicitaba algo así como "tia eres corta". El orgullo juvenil me habría impedido de todas todas asumir mi cortura.Tuve que tomar  el camino natural en circunstancias de tal calibre y decidí hacerme pasar por una hippy (chiquilla enrollá que dice pasar del sistema para no parecer rara si no extravagante, que queda más chic). No pude salvarme, aún con esas, pronto llegaría la frase que me derrumbaría moralmente por completo "estás empanada".
"Empanada" que palabra más despectiva, sólo que con acento murciano suena peor: "Empaná". ¿Por qué? Ya se que mi cabeza se encuentra desbordada de conexiones indebidas, pero hace pupa. Comprendo que os sorprendan mis comentarios que no vienen a cuento, pero hay un corazón humano en mí.    No, Alicia, en mi mundo no hay árboles de piruleta como me insinuaste un día. Cual ave fenix he tenido que resurgir de mis cenizas, provenientes de vuestra incomprensión hacia mi estado mental.
Aunque claro, después me pregunté sí quizás teniais razón. Pensé en el concepto teórico de "empanamiento", significaría algo así  como estar rodeado de una masa compuesta por harina fundamentalmente. Y he llegado a la conclusión de que es verdad, porque no puedo evitar el dejarme arrastrar por mil pensamientos que me desplazan hacia una especie de caparazón mental, donde un 25% de la información exterior es a la que estoy atendiendo.
Claro que no queda aclarado del todo el tema de las preguntas o comentarios extraños. Así que trataré de poner un ejemplo de razonamiento isabelino:
Me encuentro tranquilamente comiendo un plato de lentejas, cuando de pronto me fijo en un trocito de zanahoria en mi plato, a continuación me acuerdo de la invasión de zanahorias en el huerto del colegio el curso pasado, recordando que el que plantó las zanahorias era de Almeria; lógicamente se trata de una provincia de Andalucía, comunidad en la que tengo buenos amigos, concretamente unos muy queridos en Málaga; ciudad de la cual también recuerdo su feria; fiesta en la que algunas personas se visten de sevillanas. La suerte ha sido echada y la frase ya se prepara en el filo de mi lengua, no hay marcha atrás y exclamo ¡Qué bonitas las sardanas!