Llevaos los edificios,
murallas de fina plata,
rascacielos de hojalata,
palacios, torres, castillos.
Déjadme el olor a mar.
Sacad las bellas alajas,
avalorios, engranajes,
vestidos de fino encaje,
copas, jarras y tinajas.
Déjadme el olor a mar.
Arrancar las verdes huertas,
jazmineros, alamedas,
galán de noche y palmeras
de mi ajada pañoleta.
Déjadme el olor a mar.
En fin, quitad de mí todo,
las atalayas supinas,
Mis orgullosas colinas,
las esculturas de oro.
Déjadme el olor a mar.