Traicionar nuestros planes quiso el tiempo,
Ajustando su reloj al minutero,
y burlar sueños barridos por el viento,
para hacer notar que todo es pasajero.
Tú naciste en una época distinta,
de mantillas, enaguas y refajos,
temblorosa letra escrita en negra tinta,
y el sufrir cansado de un duro trabajo.
Nunca entendiste de avances modernos,
de la metal tecnología de esta era,
y te asombraban cada vez más los inventos,
preferías las cosas de otra manera.
Pertenecías a jardines de diamelas,
a los campos coronados de amapolas,
a la lumbre y el calor de la candela,
al trajín de las cazuelas y perolas.
Aprendí desde mi infancia a amar tu mundo,
me apropiaba de entrañables narraciones,
me dejé arrastrar en un sentir profundo,
alabando pasadas generaciones.
Cuánto añoro las lagunas de tu cara,
tu paciencia ante la enfermedad y el luto,
El alegre son de tu sonrisa pícara,
Ofreciendome el amor más absoluto.