mar y cielo

miércoles, 7 de septiembre de 2011

BARRIO DE CARTAGENA

Mujeres engalanadas,
sobre grisaceas aceras,
asientan en fríos bancos,
sus preciadas posaderas.

Comentan de los vecinos,
de la compra y la novela;
soñando ser la princesa
a la que un corsario anhela.

Los chiquillos por la calle
pasean sus bicicletas,
y más de uno ha perdido
sin quererlo las paletas.

No son muy limpias las calles,
las aceras son estrechas,
los tambores de la banda
repicando en la plazuela.

Los zagales de mi barrio,
al pasear a sus perros,
con alegre disimulo
olvidan sus excrementos.

Si eres del sitio y me escuchas,
no te enfurezcas, espera
pues mi barrio es orgulloso
como una regia doncella.
En su memoria hay batallas,
frondosas huertas y cuevas.

Aunque de aquella gloriosa
historia de Cartagena,
apenas quede el orgullo,
la indignación y la pena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario