mar y cielo

viernes, 19 de agosto de 2011

EL SEÑOR PEDRO

Si, estas líneas son para ti esposo; pero no pienses que te voy a poner a caldo o como dice la expresión  “A caer de un guindo”. Sólo voy a decir cosas bonitas como cuando éramos novios. ¿Y sabes porqué? Pues porque hay mucho bueno en ti que además nunca te digo. Y es que tú has hecho posible el equilibrio en mi vida. Cuando te conocí me hiciste creer que era capaz de cualquier cosa, sentir la chica más maravillosa del mundo y  que si te quería sería tu reina para siempre. Hoy veo que has sido fiel a tu palabra. Es cierto que nuestro castillo se ve tiznado a diario de rutina, problemas y muchas veces sacamos lo peor de cada uno. Pero a pesar de todo me siento muy afortunada de haber encontrado a alguien como tú. Cada sacrificio que has hecho por mí, lo llevo en mi corazón gravado a fuego. Renunciaste a ti mismo, tu comodidad e incluso tu forma de pensar  para vivir el amor verdadero conmigo que es el que se entrega simplemente porque se cree en él.
 Y eso que nadie te consideraría “un alma cándida” precisamente. 
Me siento orgullosa de ser tu mujer aunque a veces te juzgo muy duramente e incluso te exijo más de lo que desearías. Pero tenemos una familia por la que luchar, unos hijos que educar y por los que velar.
Desde que alcanzamos el más alto grado de compromiso que existe sobre la tierra, soy consciente de que los acontecimientos de la vida nos han endurecido y que nos ha costado un alto porcentaje de juventud, pero pienso que eso debe ser parte de vivir la plenitud: la vida es dolor, alegría y amor; las tres son necesarias para que el alma crezca.
Lo que más valoro de tu noble corazón (que ya he dicho que no voy a decir lo malo, aunque eso ya lo sabes tú de sobra) es tu lealtad a nuestra pequeña familia y tu fidelidad hacia mí, porque es algo que me haces sentir y soy consciente de tu sinceridad para conmigo.
He aprendido con la edad que el amor es la renuncia de uno mismo y espero que Dios me permita cumplir con los juramentos cometidos en esta vida.
Te ama y lleva en el corazón, tu esposa. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario