mar y cielo

domingo, 8 de enero de 2017

DEBATIR EL AIRE

Me sorprende lo absurda que llega a ser mi generación. Tenemos más estudios que nuestros antepasados, gozamos de un acceso vertiginoso a la información; pero carecemos de algo fundamental para el desarrollo intelectual... me refiero al sentido común. Hoy, queremos ser tan conciliadores con todo el mundo y considerar cualquier tipo de opinión o pensamiento particular que se nos olvida que quizás pueda darse la virtud o el vicio de tener no tener para nada razón. Es decir, estar en un error, equivocado, a oscuras, confundido y perdido. Todo estas palabras han sido sustituidas en nuestro vocabulario por conceptos como tu verdad, mi verdad, si no hace daños a nadie, a mi no me molesta.... por ello podemos ver a nuestro vecino hacer el ridículo supinamente tatuando en su pechera donde antaño crecieran frondosos rizos pelirrojos, una camada de pekineses y darles con toda sinceridad la enhorabuena.
Pienso en estas cosas especialmente cuando en mi ciudad ha ocurrido algo que lo ejemplifica a la perfección. Hasta donde sé,  unos señores desconocidos quieren hacer un show en uno de nuestros teatros; como no los conoce ni el de la taquilla deciden astutamente llevar a cabo una estratagema muy barata y que les dará popularidad; para ello publican un montaje fotográfico con la imagen de nuestra patrona (que no merece ser mencionada con asuntos tan bajos) en cuyo rostro han cambiado el verdadero por el de unos políticos americanos. Esta imagen inmediatamente conmociona la ciudad, unos nos damos por agraviados y otros por complacidos. Particularmente, habría deseado que todos  mis paisanos hubiéramos continuado ignorando a los susodichos actores, pero no fue así. Unos protestamos, otros (muchos a mi pesar) pagaron. Pero lo que me da que pensar no es este burdo intento de sacar provecho ridiculizando lo más intimo de nuestros corazones, más me indigna comprobar que los cartageneros no tenemos claro lo que está bien o mal, no sabemos decir «ha sido un error», «se han equivocado»... no comprendo como días después veo a mis propios vecinos debatiendo en la televisión local si la publicidad de esta compañía de teatro estuvo bien o estuvo mal. Querido cartagenero, puedo comprender que no teniendo afecto ni cariño por nuestra patrona no te sientas afectado por estos señores que a falta de talento deben recurrir a engaños; pero por favor no insultes  nuestra inteligencia diciendo que la libertad de opinión hace válidos estos tristes recursos. Que alguien que ni siquiera conoce, ama, respeta nuestra ciudad quiera sacarnos las perricas riéndose de nuestra tradición, nuestra religión y de nuestra madre no está bien querido cartagenero guay, por mucho que quieras darle la razón a todo tipo de patrañas para continuar engañándote con que todo es verdad. Decir lo que a uno le venga en gana para sacar beneficio no es libertad de opinión es manipulación. Mostrar lo que uno quiera porque sí, ofendiendo la sensibilidad de otros seres humanos está mal y es una falta de respeto. La sensibilidad de las personas y sobre todo de los niños es un valor a proteger por mucho que suene anticuado y carca es la pura verdad que va más allá de lo que queda bien o queda mal. Y por último, querido cartagenero que disfrutas escuchando tu propia opinión bienqueda en televisión pero que no profundizas en absoluto en la vida, es como si sólo pudieras beber la espuma de la cerveza y no ir a más. Desearía decirte que el hecho de que tú hayas tirado la toalla en la emocionante búsqueda de lo verdadero no significa que esta no exista.

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