Reflexión
La vida es simplemente la preparación a la muerte, sólo que en esta prueba el examen es sorpresa. No se sabe cuando llega ni en qué lugar.
Pero entonces, ¿Porqué estamos tan lejos de nuestro propósito? ¿Porqué dar vueltas y más vueltas divagando en tonterías y extravagancias mientras el sentido de la verdad se nos pierde como un conejo blanco? Olvidamos lo fundamental y quedamos hipnotizados por los encantadores de almas que entretienen nuestra racionalidad con espectáculos absurdos. Mientras... la niebla de sus hechizos enturbia nuestra visión y ya no podemos vernos a nosotros ni ver a los demás. Por eso pensamos erróneamente que somos perfectos, nos engañamos y creemos al otro un títere de nuestros intereses, un ser puesto ahí para alegrarnos o fastidiarnos según le toque en la tómbola de nuestra propia estupidez. Y así, en esta visión nublada dejamos caer los granos de arena que señalan el día del examen final. ¿Qué hemos hecho mientras tanto? ¿Y qué quedará de ello? Cuando ardan al crisol nuestras acciones... ¿Quedará alguna brizna de oro?
Comentarios
Publicar un comentario