Esta herida de mi alma,
es tierra abierta,
para que emane el arroyo,
que ya despierta.
Asciende manantial manso,
no te demores,
cura este espíritu inquieto,
de sus dolores.
Si el tiempo se detuviese,
si el mar cesara,
y la llovizna limpiara,
con agua clara.
Qué sería de las gentes,
que no amansaron,
el ímpetu de su vida,
se quebrantaron.
Esta herida de mi alma,
es noche larga,
buscando calor de lumbre,
con qué anegarla.
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