Dentro de apenas dos días serán las elecciones nacionales en España y el ambiente que se comparte entre la mayoría de ciudadanos de a pie es de resignación. Entiendo muy poco de política y es más de lo que deseo; sin embargo algunas cosas me resultan abobinables incluso para alguién que no ha llegado a comprender las diferencias entre senado y congreso (servidora). No obstante, hay cosas que no cuadran en una mente mínimamente racional; por ejemplo, me da la impresión de que la única cosa que habremos de decidir los españoles a lo largo de nuestra vida es si coger la papeleta del psoe o del pp (no me olvido que algunos votan otros partidos diferentes, para mi gusto un poco raros o sectarios). Eso teniendo en cuenta de que la gran mayoría de la población votante no tenemos ni pajolera idea de cuál es la verdadera esencia de los partidos que se ofertan en el escaparate de la política con su carita almidonada de candidez en cada campaña electoral. Siempre hay algún entendido de una generación mayor a la mía que me suelta el típico rollo de que el psoe defiende más las ayudas sociales y el pp se inclina hacia una mayor libertad de mercado (muy bonito). Y esque en política se siguen admitiendo demasiados estereotipos pasados de moda. Sólo se, que cuando algún visionario político aparece en televisión con la boca llena, hasta atragantar, de la palabra "Democracia" a mi me chirría el estómago; pues votar no es más que dar poder a unos personajes que no conozco en profundidad para que hagan y deshagan con el territorio encomendado lo que les salga del moño, a espensas de las personas que los encumbraron. Hay quien dice que el poder ciega a los líderes para que no reconozcan la individualidad oculta en la masa de personas que supone un país. ¿Porqué no desnudar a nuestra clase política como hacemos con los individuos de la farándula? conocer cómo piensan en realidad, de qué forma viven, inspeccionar de veras su trabajo, cuestionarlos. Lo triste es que la única cosa que en realidad nos importa es la economía, el dinerín; que Europa no sólo sufre una crisis económica sino que padece una enfermedad antropológica muchísimo mayor; que los grandes sistemas políticos iniciados en el siglo XIX tan sólo aportaron (fascismo, comunismo, nacional-socialismo...) un reguero de sangre como no se había visto y que nos falta un modelo auténtico de virtud que alimente nuestro espíritu; pues es preciso un concepto de ser humano coherente; que no todas las opiniones son iguales de verdaderas, porque Europa languidece y tal vez, sólo tal vez, deberíamos mirar nuestro interior para investigar quién y cómo nos han engañado, para encontrar la verdad.
A diferencia de la frase de San Agustín "Ama y haz lo que quieras", el político de nuestro tiempo parece susurrarnos sutilmente "Vota y haz lo que quieras" (pues pareciera lo que más desea, lo único interesante de nuestras pobres personas).
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