Esa lágrima de sal,
yo la perdí,
¿Fue soñado, fue real?
la confundí.
Su rodar de terciopelo,
pálido azahar,
fugaz en el suave vuelo,
gota de mar.
Cuánto bien me habría hecho
ver su reflejo,
acariciando su lecho,
como un espejo.
Pues esa lágrima es mía,
me pertenece,
cuando nació de tus ojos,
besó mi frente.
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