La mujer que aquí se nombra,
tiene la espalda morena,
de surcar los vastos mares,
clavando el alma en la arena.
Los mechones de su pelo,
son de océano y luceros,
el firmamento los besa,
es de hielo y es de fuego.
En el hueco de sus labios,
lustrosas perlas se mecen,
acuñando hermoso adorno,
para que el sol no las queme.
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