A lo largo de unos pocos años hemos cambiado tanto de mentalidad que incluso la idea del héroe al que admirar se ha transformado en su propia antítesis; y todo en poco menos de medio siglo.
Hoy día la imagen del hombre caballeroso valiente y honorable resulta insulsa y ridícula. No resulta digno de elogio la persona que se sacrifica por otra en la cotidianidad de la vida; lejos de la prensa y la televisión. Porque no está de moda el sacrificio ni la renuncia a cualquier capricho pasajero; balo el lema de la autorealización.
Los personajes que se aplauden en el cine, que se toleran y proponen como modelos a imitar son egoístas, terriblemente sujetos a sus pasiones. Unos tienen mala sombra o son en exceso proclives a la sensualidad, al hedonismo y la vanidad.
¡Oh! Cuánto añoro a la antigua heroína extremadamente idealista (aunque tampoco sea muy sano) y generosa que no pensaba en ella misma; ahora se rinden honores a divas caprichosas, materialistas y con ningún dedo de frente. Perdonenme pero odio la imagen de mujer fatal que se autodestruye sin motivo y amarga la existencia a todo el mundo. No creo que sea un buen ejemplo a imitar.
¿No tenemos bastante con nuestras propias debilidades? Ahora nos presentan los antivalores como algo atractivo y digno de aspiración.
Conmigo no cuenten, yo me quedo en mi casa de la pradera con el señor y la señora Ingalls escuchando música del violín a la luz de las velas.
En esta tesitura de antihéroes no se llega a distinguir quien es más vil: el bueno o el villano. Porque si todo es permitido... ¿Quién es más culpable o quién comete mayores errores?
AL hilo de este tema, un grupo de personas muy osadas se embarcan en la puesta en marcha de una editorial...llamada nada más y nada menos que editorial "¨D´Epoca" con la romántica iniciativa de editar obras clásicas del siglo XIX (aunque no sólo pero sí especialmente) que hayan quedado inéditas o no se hayan publicado en castellano.
Romances, dramas y aventuras apasionantes con las que se puede estar o no de acuerdo pero que estremecen lo más hondo. Mucho ánimo queridas compañeras del foro historias de época; os deseo lo mejor con el corazón.
Lo de Editorial dÉpoca es inspirador, porque hacen un trabajo con calidad y porque lo hacen por amor a la literatura de época.
ResponderEliminarAhora, del tema de los antihéroes... a mi me gustan y mucho, en el caso de las heroínas, las tradicionales rara vez me gustan y de una u otra forma tiendo a simpatizar con las antiheroínas. Tampoco es que siempre sea de esa forma, pero si por regla general; soy de las personas que creen que el mundo de la ficción es una puerta de escape, que no necesito identificarme con los personajes para disfrutarlos y porque por regla general los héroes tienen, en ese afán de ser ideales, tan poco de humanos, que me seducen los poco ortodoxos y sumamente terrenales antihéroes, de los que está llena la literatura clásica, no solo las obras modernas.Pero esa es solo mi opinión =)
Muchas gracias por tu opinión; eres la primera que publica un comentario. En antihéroes más bien me refería a la falta de profundidad con que se tratan algunas historias actuales buscando la comercialización en masa. Quizás no lo haya expresado con mucha claridad, esque mi tiempo es bien escaso.
ResponderEliminarUn saludo
Isildur gracias. De corazón. Muy buena tu reflexión sobre los antihéroes, no puedo estar más de acuerdo. Un saludo y muchas gracias por acordarte de nosotros.
ResponderEliminarSusanna (Editorial dÉpoca)