Hace unos días que me vengo preguntando ¿Por qué el hombre es tan complejo?
Pues, aunque vayamos conociéndonos cada día, nunca te puedes confiar y decir "Yo me conozco muy bien" ya que en un momento, como viento que cambia de sentido repentinamente, todo cambia.
Somos como pequeños remolinos fluctuantes sobre la tierra, cuando parece que ya hemos removido todo nuestro contenido regresan viejas capas de tierra. ¿El hombre es insondable? Somos diminutos universos cubiertos de una fina capa de piel. A veces caminamos entre luces y otras entre sombras, sin entender apenas nada: ni porqué sentimos, ni qué hacemos en este complicado túmulo de universos entrecruzados. Eternas preguntas enredadas en nuestras torpes mentes: ¿Somos capaces de aspirar al bien? ¿Está en nuestras manos el sentir amor sólo deseándolo o nos condenamos a la soledad en nuestros orígenes? ¿Y porqué somos tan terriblemente subjetivos? Hoy siento que se ocultan las luces dentro de mí y he de caminar un tramo en penumbras. ¿Qué hacer cuando se obstruye el entendimiento del alma (aquel que es superior a nuestro propio cerebro neurótico)?
Y descubro que por mí misma no soy capaz de sentir el bien... claro que puedo engañarme, camuflarme, esconder la suciedad antes que lleguen las visitas; ¿Para qué? no quiero.
Prefiero sentir mi pobreza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario