Canta la alondra en el valle,
Entre espigas y frutales,
Viaja en el viento su son,
Sueña preso de su baile.
Caminando puede verse,
Un joven rey que temprano,
Se adentra en estrechas calles,
Disfrazado de paisano.
El corazón le susurra,
Hondos secretos de amor,
Que lo inundan de alegría,
Plenos de ansia e ilusión.
Hacia su pueblo querido,
Se enciende el pecho en amores
Cada pisada lo envuelve,
Del frescor de los albores.
Cuando cruzando la plaza,
Llamada de las Encinas,
Queda absorto por el llanto,
Apacible de una niña.
Por ser chiquita mi padre,
Quiere casarme,
Por ser bonita me entregan,
A un comerciante.
Triste ventura,
Sin amores me venden,
Hiel y amargura.
Quisiera ser menos rica,
Pero más libre,
Deambular por La tierra,
Que al sol se tiñe.
Ver las estrellas,
Agostar por un beso,
Bajo de ellas.
Los sueños enmudecen,
Por mi destino,
Mariposa no vuela,
Ni anda el camino.
Suspira el monte,
Por besar una nube,
Que se le esconde.
El joven rey conmovido,
Le da un pañuelo de seda,
Para que enjugue su llanto,
Con la delicada tela.
Por una lágrima tuya,
Niña de luna,
Yo podría curarte,
De tu infortuna.
Si me dejarás,
los amores que sueñas,
Yo te mostrara.
¿Quién se atreve a decirme,
De esa manera,
Que mi cariño quiere,
Y en él espera?
Con sus palabras,
Traspasara mi vida,
Como una espada.
Soy el eco del río,
Que se pasea,
Dándole vida al valle,
Y en él se entrega.
Yo soy el alba,
Que desde el confín besa,
Tú linda cara.
Eres huerto sellado,
Para mis alma,
Tú dulzura es ungüento,
Que limpia y sana.
No valgo nada,
Si no es bajo la llama,
De tu mirada.
Cómo podrias quererme,
a Tan poca cosa,
Las musas son distintas,
Son más hermosas.
Ni aún soy valiente,
No merezco el cariño,
Que por mi sientes.
Si me esperas paloma,
A la Luna clara,
Para siempre conmigo,
Yo te llevara.
Serías la guía,
De este canto perpetuo,
Que no termina.
Brilla la luna callada,
Sobre nubes blanquecinas,
Coronada de rocío,
La niña en sueños camina.
Cuando un desfile nupcial,
Se dirige hacia su puerta,
Y en alegre sinfonía,
Se unen todos los que encuentra.
El padre de la doncella,
No comprende que ha pasado,
Coge a su hija del brazo,
Hacia el portón va asustado.
No nos cause usted esta pena,
Escondiendo a la chiquilla,
Debe venir con nosotros,
Pues ha de ser nuestra reina.
Entre jazmines, claveles,
Y una música orquestal,
La niña marcha a su boda,
En el Palacio real.
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