Poco les queda ya a los fanáticos de la ideología de genero por imponer en la sociedad española sus modelos y exigencias de lo políticamente correcto. Pronto asistiremos al espectáculo espectral de ver como por vez primera nos asemejaremos más a los ángeles. Es decir seremos asexuados, ya no se hablará de un sexo u otro atribuido a la fisionomía de nuestro cuerpo; más bien tendremos que hablar de "identidad sexual". Los padres hablarán a sus hijos (si esque se habla aún con los hijos) o les mandarán un mensaje via washup en el que pregunten ¿Cómo te sientes hoy hija mía: lesbiana, heterosexual, transexual, hermafrodita o zoofílica? y la niña podrá hacerse ella misma esas preguntas día a día hasta que alcance una identidad que pondere sobre las demás, aunque en absoluto deberá entenderse sicha identidad como definitiva, ya que podrá cambiar en el momento que ya no se encuentre agusto con la misma. Dicha actitud tan moderna y liberal, me ha llevado a preguntarme ¿Qué nos dejarán a las que digan que mantienen una identidad femenina?
Estamos ya en el tiempo en el que no es políticamente adecuado que un niño sólo juegue con coches y hay que meterle anque sea con palanca las barbies y los bebés (creo que lo han llamado coeducación, apelando al argumento de que si no juega con bebés ni con cocinitas, después será un hombre machista que no ayudará al conyuge correspondiente con las tareas domésticas; en mi tierra hay un dicho para esto muy instructivo "¿Qué tendrá que ver el tocino con la velocidad?"
Por otro lado, el modelo femenino que comienzan a admirar nuestras niñas la verdad que dista mucho de agradarme. Puede que en mi generación fuéramos algo ñoñas con las historias de pobres huerfanitas que encuentran el amor y cosas del estilo; pero el prototipo que nos enseñan actualmente los medios de comunicación son en absoluto frívolos e insufribles. Cuando dejo los dibujos de televisión para verlos con mi hija y analizarlos ya de paso, no se me escapa que las protagonistas dejan a nuestras antiguas barbies en mantillas en cuanto provocación, delgadez, consumismo. Suelen ser chicas sin valores reales, con cinturica de avispa (que más la quisiera la Barbie) que les encanta ir a la moda o ir de compras como método de relax y diversión. A veces tienen poderes mágicos y así la vida se les hace poco tediosa, ni aburrida. Aunque suelen tener familia y amigos, en el fondo son individualistas y egoistas salvando a la protagonista principal que es más generosa. Hablo en general y muchos nombres de series infantiles y juveniles me vienen a la cabeza; no tengo el menor pudor de mencionar (aunque con seguras faltas de ortografía) a las winx, tara duncan, monster high, hanna montana, phineas y ferb, los davincibles,... mención especial merecerían aquellos provenientes de Japón donde no se disimula apenas la i tmagen de mujer como objeto de deseo sexual.
No es esa la imagen que quiero imiten nuestras hijas, hablo del sexo femenino porque es el que me atañe, pero mucho se podría decir sobre la inculturación masculina (pobrecitos).
¿Porque? Me causa realmente dolor y pena la ruina de mi genero sexual con el que nací y del que siempre me he enorgullecido. ¿Porqué, ahora que podríamos ser las reinas del mambo? Hace tiempo ya, se llegó a una etapa de la historia en la que hombres y mujeres fueron conscientes de que la mujer podía y debía participar más activamente en sus aportaciones a la sociedad; gracias a eso podemos votar, trabajar, dedicarnos al arte y dedicar una profesión y vocación, en algunos casos mejor que la mayoría de los hombres, en otros casos igual de bien y en los menos algo peor. Y cuando podríamos estar tratadas como las reinas que somos, cuando los caballeros podrían dedicarnos la mayor de las devociones, la cagamos y nos convertimos en objeto sexual de cuatro babosos sin educación.... definitivamente no lo entiendo.
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