mar y cielo

lunes, 17 de octubre de 2011

UN MIRLO

En tu pecho un mirlo herido,
entre el rosal enredado,
añora triste su nido,
sueña con el verde prado.

Bebiendo del manso arroyo,
lava sus plumas dolientes,
sostenido en un escollo,
hunde en el agua su frente
y atisva el lejano oriente.

Desea tocar horizontes,
trazar sendas en el cielo,
ascender nevados montes,
emprender un raudo vuelo,
jamás descender al suelo.

Sus alas están partidas,
lejos huyeron lo sueños,
remendando sus heridas,
se ha de levantar de nuevo,
aprendiendo  a ser pequeño.